Maternidad Saludable

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sábado, 31 de marzo de 2007
Todos sabemos que el nacimiento de un bebé se considera algo tierno, pero una mujer que va a dar a luz no tiene 5 años, y no debería ser tratada como a una chiquilla asustada a quien hay que tranquilizar.
Una mujer adulta ha de ser tratada como tal, y por lo tanto ha de recibir la verdad tan como es. Un parto en principio es un proceso seguro hasta que se demuestre lo contrario, por lo tanto sobran frases como "Potencial riesgo de muerte". Pero por otro lado, también sobran informaciones que nos dicen que todas las intervenciones y tratammientos que se nos van a realizar son seguros, dandonos a conocer todas sus ventajas, sin nombrar sus inconvenientes. Hemos de saber nosotras a qué se nos pretende arriesgar, para decidir si consideramos necesario asumir ese riesgo, puesto que esa decisión nos corresponde a nosotras mismas, inclusive legalmente. Cierto que no todas somos médicas, pero te aseguro que, sin ser médica, entenderás todo lo que voy a ir exponiendo en este blog. Y como eres capaz de entenderlo, tienes derecho a saberlo.

A continuación voy a mostrar el tipo de información que me ofende como mujer y, algún día, madre. Con el tiempo se tratará cada una de las intervenciones remarcadas. Y cada una podrá valorar si cree que merece este trato de persona que no es capaz de entender, a la que mejor darle unos caramelitos para que se porte bien y se deje hacer.

¿Cuánto dura un parto?


Lo que dura el expulsivo son quince minutos, esta fase es donde tu empujas y tu hijo sale al exterior. El parto se hace más largo con el antes y el después del expulsivo.

La duración de un parto es variable y no se puede predecir cuanto tiempo durará, ya que intervienen diversos factores. Si eres madre primeriza o ya has tenido un hijo, si tu pequeño está bien colocado, si estas muy nerviosa o calmada.

Para hacerse una idea, en las mamás primerizas, la dilatación dura una media de 10-12 horas, el expulsivo, unos 20 minutos y el alumbramiento una media hora como mucho. Si por el contrario no eres madre primeriza, los tiempos varían bastante, de 6 a 8 horas la dilatación, el expulsivo unos 10-15 minutos y el alumbramiento 15 minutos.

Dos días antes de comenzar el parto, sentirás contracciones que no son dolorosas y son irregulares, estas contracciones indican que el cuello del útero se ablanda y se acorta para empezar a dilatarse, entonces es aconsejable acudir al hospital. Pero quizás estas contracciones no las notes y más si no eres madre primeriza.



Un signo inequívoco para acudir al hospital es romper aguas y es fácilmente reconocible, ya que notas como te moja un abundante líquido caliente. Dependiendo del color del líquido, puedes tener tiempo hasta para darte una ducha. Si el color es de un tono rosado o transparente, hay tiempo. Por el contrario un color verdoso o marrón te indica que debes acudir con urgencia al hospital.

Lo que más dura es la dilatación, hay que llegar hasta los 10 centímetros y generalmente cuando llegas al hospital, la dilatación es sólo de unos dos centímetros, pero esto también depende de si eres o no primeriza. Lo que más cuesta son los 5 primeros centímetros de dilatación, los 5 siguientes tardan menos, pero hay que tomárselo con calma.

Muy importante es mantener los nervios a raya, pues estar nerviosa puede provocar que los músculos se tensen dificultando la dilatación. Para esto lo mejor es poner en práctica las respiraciones que te enseñan en la preparación al parto, respiraciones cortas durante las contracciones y profundas cuando terminan.


Si caminas por la habitación podrás dilatar con mayor rapidez, el efecto de la gravedad ayuda a que el niño baje más deprisa, pero claro, esto sólo es posible si el monitor al que estás conectada es móvil, si no, tendrás que permanecer tumbada. El monitor sirve para controlar el bienestar de tu hijo.

Seguramente te pondrán oxitocina a través del suero, lo que mejorará la eficacia de las contracciones y ayudará a acelerar la dilatación. Al llegar a los 4 cm. de dilatación, te aplicarán la epidural, no la pueden poner antes porque se podría alargar el segundo periodo de dilatación. Será un alivio, pues las contracciones finales son más dolorosas e intensas, y al no sentir dolor te relajarás y no pondrás resistencia a la dilatación.

A las pocas horas ya habrás llegado a los 10 cm., la dilatación máxima, entonces te llevarán a la sala de parto. Una vez allí, si estás bajo los efectos de la anestesia te indicarán cuando tienes que empujar y en una de las últimas contracciones, es muy posible que te realicen la episiotomía para facilitar la salida de tu bebé y evitar que sufras desgarros.

En estos momentos también es muy importante lo que aprendiste en las clases de preparación al parto sobre cómo empujar con eficacia. Quizá la matrona realice la maniobra de Kristeller, es decir, que presionará en la parte alta de tu tripa, es algo habitual.

Con unos pujos más el bebé saldrá fácilmente y llegará el momento más esperado, te pondrán a tu bebé en el pecho y verás la carita más que tanto habías soñado. Nunca olvides este instante. En unos segundos, el médico, o tu pareja si lo desea, cortará el cordón umbilical.

A los cinco minutos llega el alumbramiento, volverás a tener unas suaves contracciones y sentirás de nuevo ganas de empujar, eso es que la placenta se ha despegado y tras dos empujones y la ayuda del ginecólogo o la matrona, ésta saldrá al exterior junto a las membranas.

Tras una revisión a tu bebé, y un control de tu estado respecto a la pérdida de sangre, tu tensión, tu temperatura, etc. te subirán a la habitación a descansar y a disfrutar de tu hijo. ¡¡Felicidades mamá!!